18 abril 2013

Una opinión personal sobre los cambios experimentados en la función del profesor desde la “Ley del español” de 2005.


Los cambios experimentados en la función del profesor desde la “Ley del español” de 2005 fue uno de las temas previstos para ser tratados durante la mesa redonda realizada en la parte final del XXI Seminario de Dificultades Específicas de la Enseñanza del Español a Lusohablantes celebrado en el Colegio Miguel de Cervantes, en São Paulo. En esa mesa redonda participamos la profesora Dulce Andrigueto (vicepresidenta de la APEDF), el profesor Renie Robin (de la EMEFM Derville Allegretti, de São Paulo), el consejero de educación de la embajada de España en Brasil, Sr. Álvaro Martínez-Cachero Laseca y yo, con la moderación de la profesora Begoña Sáez, asesora de la Consejería de Educación.

En una entrega anterior puse algunas ideas que reuní durante la participación en dicho seminario (ver aquí). Ahora les dejo las notas que preparé inicialmente para responder sobre este tema de "los cambios" y que posteriormente amplié un poco más.




A la larga lista que aparece en esta caricatura conocida por muchos profesores, ahora tal vez habrá que incluir: policía, especialista en nuevas tecnologías y buen animador de comunidades virtuales de aprendizaje.

El profesor es aquella persona que hoy día trata, casi que infructuosamente, mantener quietos entre las cuatro paredes de la sala de aula a esos alumnos hiperestimulados desde temprana edad con materiales multimodales para que traten de escuchar lo que él les quiere decir, o que escriban lo que puso en la pizarra gastando el exiguo tiempo de clase. Dar una clase efectiva de lenguas en la escuela no es una tarea fácil, principalmente cuando la mayoría piensa que es una pérdida de tiempo.

Me gustaría echar mano del viejo concepto de glocalización, proveniente de otras áreas, que dice que se debe ser glocal, o sea, que hay que “pensar global y actuar de forma local” y adaptarlo a los propósitos que tenemos aquí, que es hablar del español y de la formación de  profesores. Creo que en la enseñanza de idiomas debemos actuar localmente, pero sin dejar de tener un pensamiento global. Esta perspectiva es un poco diferente del conocido "inglés glocal", que es el esfuerzo por preservar los rasgos locales en el uso del inglés. En nuestro caso se trata de tener una actitud y una perspectiva de actuación de forma que no se pierda el objetivo por el cual se debe enseñar una lengua, en nuestro caso, la lengua española o castellana.   

No es en balde que el informe Delors, elaborado por una comisión internacional para la educación del siglo XXI, a petición de la UNESCO allá por el año lejano de 1994, ya recomendaba que los cuatro pilares de la educación fueran: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a estar, o sea, aprender a vivir juntos, a  vivir con los demás.

Esto nos lleva a que debemos enseñar para la vida y no solo para el ENEM. Y enseñar para la vida, no es apenas gramática e interpretación de texto. Esa lengua diferente de la materna es algo mucho más importante que ser una disciplina escolar más entre las trece disciplinas que hay que dar en la Enseñanza Media y creo que muy poco se ha hecho por ella en la escuela hasta ahora. 

Como dice Ian Gilbert (2005) hace falta salir de la “escuela de enseñanza” y entrar en la “escuela de aprendizaje”.  Y para convencer al alumno de que la lengua diferente de la materna es importante, o por lo menos interesante, no es solo con gramática que lo haremos.

Desafío aquí a todos los profesores a que me digan si ante la perspectiva de comenzar a tener clases de español los chicos brasileños no se ponen contentos y saltan de alegría. No conozco ningún caso que sea lo contrario, hasta en aquellos alumnos escépticos que piensan algo como “se eu não sei mesmo português que vou saber espanhol”, pero que al final, tímidamente o con desgano participarán para ver qué es eso. Hasta ahora siempre he visto que todos dicen que les gusta o gustaría porque es bonito o cualquier otro motivo que no saben explicar bien. 

Pocos meses después del comienzo del curso vemos un cuadro muy diferente, donde probablemente todos o casi todos los alunos ya estarán desanimados. ¿Por qué pasa eso? Es bueno que todos nos hagamos esa pregunta y también pensemos un poco en si podemos cambiar en algo ese cuadro.  ¿Por qué acabamos con el  interés de los chicos por el español desde las primeras clases?

No creo que la función del profesor haya cambiado con la llegada de la ley 11.161 de la oferta obligatoria de la enseñanza de la lengua española. El profesor debe seguir siendo el incentivador de curiosidades. Debe ser guía e incentivador del aprendizaje, arquitecto del conocimiento y, en nuestro caso que enseñamos una lengua próxima y que nadie piensa que haya que dedicarle tiempo a su estudio, deberíamos primero tener tiempo para poder encantarlos con la lengua que intentamos enseñar y también para poder hablar y mostrar su importancia a esos muchachos ya mayorcitos que con frecuencia espetan la pregunta “¿y para qué me sirve eso?”. En segundo lugar, después que los convencimos que es útil, bonito, agradable o importante, deberíamos trabajar de forma que ellos mismos descubran cómo funciona esa lengua y ayudarlos para que ese recorrido sea más fácil y directo, por ejemplo, facilitándoles que perciban las diferencias y los escollos más frecuentes y recurrentes que puede haber en ese camino, que nunca es corto, de los lusohablantes que intentan aprender español. 

En la zona de confort de profesores y alumnos parece que todo es más fácil si se trabaja solo la gramática y léxico de forma tradicional, deductiva, pero hay otras formas de trabajar una lengua que deberían ser incentivadas y mostradas de forma razonada y acogedora, pues hablar la lengua no es hablar sobre la lengua, es hacer uso de ella para diversos propósitos. Nadie preguntará si dominas la gramática de una lengua, pues el interés está en que entiendas y finalmente puedas comunicarte en la lengua, produciendo textos orales y escritos en ella con la fluencia y corrección necesaria.

Voy a poner como ejemplo una de las primeras cosas que hacemos en un curso de español que es enseñar el alfabeto en español. ¿No has pensado alguna vez que los alumnos pudieran tener un papel más central y activo ya en esa sencilla tarea? ¿Por qué en vez de enseñarlo, no permitimos que ellos lo aprendan y lo vean por ellos mismos en un primer momento? 

En lugar de luchar para que todos repitan a coro el alfabeto que uno va diciendo letra por letra de forma mecánica, se pueden proporcionar fichas de papel con los nombres de las letras y dejar que los propios alumnos las pongan en la letra que corresponda en una tabla en blanco. En ese momento percibirán que algunas letras son diferentes y es en ese momento que la orientación del profesor como guía del aprendizaje probablemente se haga imprescindible. Antes no. Aprender los nombres de las letras es fundamental para hacer después dictados y poder preguntar cómo se escribe alguna palabra y habrá que llamar a su recuerdo cuantas veces sea necesario hasta aprenderlo. 

Si todo parece igual y no lo practicamos después de diferentes formas y en complejidad ascendente y lo que hacemos es mostrarlo de forma tradicional deductiva exigiendo solo la memorización de reglas, hará que aprender esa lengua tan parecida en su superficialidad se convierta en algo pesado, poco emocionante y sin ninguna gracia.  De esa forma, no serán más que unos contenidos para memorizar al igual que ocurre en otras disciplinas. 

Pensemos de nuevo en por qué y para qué enseñamos español en la escuela.

Pero bien, aquí se ha puesto como condición que se hable del papel de un elemento específico, que es la ley 11.161, una ley que allá por el año 2005 fue sancionada y poco ha sido observada.

Como ya dije arriba, no creo que la ley por sí misma haya hecho cambiar las funciones del profesor, pero esa ley lo que ha hecho es aumentar la responsabilidad y ejercer una cierta presión en el “sistema”, - léase secretarias estaduales y municipales de educación-; así y todo, al final, esa ley nacional parece ser escurridiza y sujeta a interpretaciones varias, según sea el buen entender de cada secretario de educación de turno y su equipo técnico (véase el análisis de esa ley hecho por RODRIGUES, 2012).

Aunque muchos de los que están aquí presentes recuerden lo que dice esa ley los invito a que la lean de nuevo para que perciban la nomenclatura extraña que ella trae en las divisiones de lo que el sistema público y el sistema privado de enseñanza pueden o deben hacer para la oferta de la lengua. Ya, en el terreno práctico de su implementación, la impresión que tengo es que entre el discurso, la intención y la acción efectiva hay un gran trecho. Otra impresión que tengo, ahora de forma más general, es que gobierno federal y ministerio de educación están de cierta forma desvinculados del resto del “sistema” en algunos aspectos. Ellos dictan las reglas y que el “sistema” se las arregle como pueda.  Puede que no sea así en realidad, pero eso es lo que siento.

Ese es un ejemplo, a mi modo de ver, de cómo en una parte del “sistema” se actúa localmente, pero no se piensa globalmente. Las secretarías estaduales y municipales hacen lo que a buen entender quieran hacer, por lo menos en lo que respecta al tratamiento que se le da a la enseñanza de la lengua española; o sea, hay aquella cierta presión de una ley, entre tantas, que dice que hay que cumplir cosas que no se pueden cumplir en muchos lugares por falta de condiciones, pero por otro lado, parece que en algunos lugares tampoco existe deseo de crear las condiciones para mejorar realmente la educación.

En otras áreas vemos que leyes brasileñas para protección y beneficio del ciudadano son dictadas y rápidamente acatadas, así como se crean mecanismos de control y canales de comunicación para velar por su cumplimiento en las empresas e instituciones que deben seguirlas. Voy a colocar un ejemplo muy sencillo que afecta el día a día de muchas personas en este país. Es la ley del tiempo de espera en las colas en los bancos, que no debe pasar de quince minutos. Bueno, a veces pasamos más tiempo que eso en la cola, pero lo cierto es que en los bancos por lo menos tuvieron el cuidado de  poner asientos, televisores, así como otras acciones fueron tomadas y hubo un cambio de actitud favorable para minimizar y hacer más agradable esa espera, pero quizá lo más importante es que los ciudadanos saben que pueden protestar ahora si el servicio no cumple con la calidad esperada. ¿Por qué en otras esferas, como salud y educación, las cosas no funcionan bien y prácticamente cunde la resignación y a veces el caos ante la situación calamitosa imperante?

Los gestores educacionales aunque reconozcan la importancia de la lengua española - debido a aquella ley que saben que existe pero que nadie sabe bien qué dice y que está abierta a diversas interpretaciones-, ante la escasez de recursos prefieren en la práctica prestar más atención a la lengua franca universal que es el inglés, que a la lengua española  ¿Global o regional?   Ideal es la enseñanza de dos lenguas en la escuela, pero ¿las dos son tratadas por igual?

Claro que defiendo la inclusión y potencialización del español. En eso trabajo y por eso estamos aquí, pero hasta ahora no veo que se le dé la atención debida a esa lengua que enseñamos cuando hablamos de la práctica concreta. Muchos tienen la opinión de que es una lengua fácil y que no es necesario gran esfuerzo para aprenderla o que no se puede aprender en la escuela y eso parece verse reflejado en las acciones e intenciones de todo el sistema que, en el mejor de los casos, trata de confiarle su enseñanza a instituciones privadas y aun mejor, según ellos, si son foráneas. Pero eso es en la mejor de las situaciones, ya que en la mayoría de los casos las lenguas extranjeras se estudian de forma no regular e incompleta y sin ninguna preocupación con la calidad del proceso, Cuando al curso se le da alguna continuidad, se hace sin ninguna intención o criterio de que el alumno llegue a desarrollar algún dominio de ella.

Aunque sea una gran generalización, es común escuchar la reclamación de que solo se aprendió el verbo “to be” en inglés o las diferencias entre “muy” y “mucho” en español. De esa forma el estudio de la lengua no servirá para nada. Ni para el ENEM, que desde su primer momento no puso énfasis en el conocimiento de la gramática explícita. 

Los libros didácticos para enseñar lenguas extranjeras cada vez son mejores  y aprovecho para decir, por si alguien no lo sabe, que las escuelas públicas brasileñas ya reciben o deberían recibir gratuitamente libros de inglés y español de la misma forma que reciben libros de otras asignaturas, pero ¿de qué vale una colección de libros de español, con un libro previsto para cada año escolar, si las clases de español son dadas solo un año o sin ninguna continuidad en contenidos y tiempo? ¿Qué deberá hacer el profesor entonces que pretende enseñar español con seriedad? ¿Arrancar unas hojitas de cada libro para intentar dar contenidos de un curso previsto para tres o cuatro años en solo un año o se queda en las diferencias entre “muy” y “mucho” y el presente del indicativo porque no le alcanza el tiempo para más nada?

¿Por qué no preocuparnos en preparar las condiciones necesarias, materiales, humanas y metodológicas para que el alumno escoja entre las dos lenguas ofertadas y la estudie de forma más continuada y completa, proporcionándole condiciones para ello a todo lo largo de su paso por los últimos años de la enseñanza fundamental y durante toda la enseñanza media con clases divididas en nivel de aprovechamiento y no por el grupo escolar normal? Dejo esta pregunta en abierto, aunque si las cosas se siguen haciendo mal,  esa tampoco será la solución.

En los últimos tiempos nos llegan noticias de reducción de carga horaria dedicada al español y reducción del número de profesores en la escuela pública, aunque no se puede negar que en otros lugares se ha abierto algunos concursos  que, salvo raras excepciones, son insuficientes para cubrir la demanda  que puede haber de profesores. En otros casos se opta por monitores, o sea, una responsabilidad que muy probablemente será temporal, para no hablar de los intentos de que profesores con algún conocimiento de español o apenas de letras se encarguen de su enseñanza u otras salidas “creativas”. Sobre esto último, siempre me he preguntado cómo es que están sobrando tantos profesores de inglés por ahí como para que en algunas secretarías se piense en reconvertirlos y sean capaces de enseñar español también. Entiendo eso de la reconversión de funciones con los antiguos profesores de francés cuando cesó su enseñanza, pero no entiendo cómo eso puede ocurrir también con los profesores de inglés o de portugués. ¿Por acaso ellos no tienen suficiente trabajo en sus respectivas disciplinas?  No ignoro la capacidad de algunos de ellos de aprender y poder enseñar ambas lenguas, pero no me parece tampoco que deba ser la solución. 

La última parte del texto de Costa (2011) y también González (2012) creo que resumen bastante bien el cuadro que vemos hoy sobre la situación de la enseñanza de español en Brasil.  Sugiero que los vean para que puedan complementar estas ideas.

Hemos dedicado mucha atención y esfuerzos en el intento de cuidar la enseñanza de la lengua española, cuando ese problema en realidad es mucho más amplio y pasa por preguntarnos cómo funciona la educación en este país federativo de dimensiones continentales y qué sería necesario hacer para mejorar esa educación como un todo. En un plano más restringido y focalizado a nuestra área de actuación tenemos que preguntarnos con qué objetivo se debe o puede enseñar la lengua que enseñamos, si es que lo tenemos claro,  y como hacer la transposición didáctica para esos objetivos guiados por el por qué y el cómo. 

Lamentablemente los documentos curriculares nacionales cuando se leen no le dicen gran cosa al profesor que los pueda orientar en su trabajo en sala de aula. En los documentos curriculares de algunos estados se notan algunos avances, pero creo que todavía los profesores no disponen de objetivos concretos que los orienten claramente sobre qué pudieran y debieran hacer en los cursos. Echamos mano del libro didáctico y de la pruebas del ENEM para eso.

Sin quitarle la autonomía al profesor, hay que percibir que como no se tiene claro qué hay que hacer, tampoco se puede exigir nada a ese profesor, ni se puede trazar una meta a cumplir para poder orientarlo debidamente.     

Algunos indicios nos señalan que el gobierno federal está comenzando a intervenir más activamente en la educación como un todo en el país. La primera vez que los técnicos del MEC comenzaron a seguir de cerca y actuar a nivel local fue con las escuelas bilingües de frontera, pero ya eso es de hace varios años y como se supone, es a escala local. En estos momentos se está articulando un “Pacto pela Alfabetização na idade certa que me da una señal de esto que estoy hablando de una mayor participación, pues para muchos, hablar aquí de intervención, seguimiento y evaluación de planes y proyectos suena como algo injerencista cuando viene de la escala nacional a la estadual o municipal, pero a mi modo de ver, establecer metas, velar por ellas y hacer todo lo posible por cumplirlas, en paralelo con un trabajo de asesoría y seguimiento continuo en la formación y desarrollo del profesor por parte de técnicos y gestores me parece que son cosas necesarias para poder avanzar en la educación.

Sobre el qué enseñar y cuándo enseñarlo a nivel nacional hace cada vez más ostensible la necesidad de una reforma curricular. Lo hemos observado como reclamación más o menos constante de los consejos estaduales de educación, pero eso es algo que como implica reformas profundas, se habla en ocasiones de su importancia, pero se va dejando de lado, para otros momentos y para que otro lo discuta y exija. Hasta ahora, apenas lo que se hace es mencionar o alertar sobre esa necesidad. Tampoco los consejos estaduales de educación tienen poder de decisión para efectuar o impulsar los cambios necesarios a nivel nacional.

Una revolución implica la acumulación de tensiones o fuerzas antes que haya un cambio del paradigma aceptado hasta ese momento – calma, no estoy proclamando aquí la revolución de octubre del 17 o la revolución cubana, estoy pensando apenas en cómo ocurren las revoluciones científicas, según Thomas Khun . Hay que señalar que en nuestro contexto algunos hechos recientes han provocado una cierta conmoción y quizá lo más importante de todo es que el gobierno ha llegado a constatar que son pocos los alumnos que dominan una lengua extranjera al punto de que puedan hacer una carrera universitaria o una estancia en el extranjero usando otra lengua que no sea el portugués y eso ha afectado directamente las metas que se tienen con el programa “Ciência sem fronteiras”. Pienso que eso provocará una revisión en lo que respecta a cómo enseñamos la lengua y qué es lo que ocurre en las escuelas con las clases de lengua extranjera en general, lo cual podrá traer nuevas medidas y acciones intentando revertir ese lamentable cuadro.

No es nada nuevo que muchos estudiantes brasileños que viajaban a países hispanohablantes para hacer cursos de graduación y posgraduación, casi que inmediatamente percibían que no bastaba con el español o portuñol que se cree dominar y que les era imprescindible tener un mejor dominio de la lengua para poder cumplir las actividades académicas pretendidas, pero sus angustias y problemas no afectaban a casi nadie como no sea a ellos mismos.

Ahora, el programa “Ciência sem fronteiras” se ha visto afectado en sus metas y el gobierno ensaya acciones puntuales, mediadas principalmente por las tecnologías, para intentar resolver esa carencia de muchos años en lo que se trata de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras en las escuelas, aunque hay que señalar que a nivel local las universidades también buscan alternativas para dar una respuesta al aumento de la demanda por cursos de lengua entre los estudiantes universitarios, pues una cosa es ser capaz de pedir orientaciones en otra lengua para orientarse en una ciudad o pedir un pan en una panadería, y otra cosa muy diferente es poder permanecer y aprovechar correctamente estudios de graduación o posgraduación en una lengua diferente de la materna.

A los que les ha venido de perillas todas estas posibilidades actuales de cursos en el exterior son a los que ya dominaban suficientemente una lengua como para poder optar por alguna beca de estudio bajo estas nuevas perspectivas.

O sea, aprender bien una lengua diferente de la materna no es una cosa que sea rápida. Hay que tener un objetivo a más o menos largo plazo y un trabajo continuo con esa meta en la mente y en la acción, pero es innegable que el programa “Ciência sem fronteiras” es un ejemplo del surgimiento de tensiones o fuerzas que pueden impulsar al cambio que, en este caso, espero que sea para mejor.

Como ya sabemos, con la aparición de la ley 11.161 hubo algunos cambios, pues bajo su influencia en algunos lugares se abrieron concursos y entraron más profesores para enseñar en las escuelas, pero por otro lado, también se han reducido cargas horarias de lengua ante la avalancha de nuevos requerimientos disciplinares. Es por eso que creo que con la constatación de la insuficiente enseñanza de lenguas, tal vez finalmente se impulse al cambio curricular con todo lo que eso lleva aparejado.

¿Las horas de clases de lengua serán aumentadas? ¿serán en lugares especializados o por lo menos en salas especializadas en las escuelas? ¿Será masivamente adoptada la escuela en tiempo integral o por lo menos será permitida e incentivada que las lenguas extranjeras sean estudiadas en horarios alternativos? ¿Será masivamente adoptado el uso o ayuda de las TIC para potenciar su enseñanza? Todo esto son cuestiones que las vemos venir poco a poco, pues cada vez más hay condiciones para ello y percepción de esas necesidades, pero creo que nunca serán de aplicación homogénea a lo largo y ancho de este enorme país, aunque eso tal vez sería lo deseable. Recordémonos del pensar global y actuar local comentado al inicio.

El ministro de educación brasileño Aloízio Mercadante, afirmó la semana pasada que el MEC estudia cambiar el currículo de enseñanza media para seguir un modelo que integre las disciplinas en las cuatro áreas del conocimiento, tal como se hace en el ENEM: ciencias de la naturaleza, ciencias humanas, lenguajes y matemáticas.

Muy bien. Bienvenidos los cambios curriculares y las alternativas metodológicas que pueden ser varias, pero sigo pensando que para donde hay que hay que caminar es hacia planes únicos con objetivos claros, el diseño de acciones para cumplir con esos objetivos y, principalmente, velar por su cumplimiento, pues con la educación no se debería jugar, mucho menos si se quiere que los alumnos de las escuelas públicas aprendan realmente otras lenguas diferentes de la materna que les sirvan para la vida.       

Referencias
COSTA, Elzimar Goettenauer de Marins. Lugar de aprender língua estrangeira é na escola: reflexões em torno do PNLD 2011. Letras, Santa Maria, v. 21, n. 42, p. 315-340, jan./jun. 2011. http://cascavel.ufsm.br/revistas/ojs-2.2.2/index.php/letras/article/view/12185
GILBERT, Ian. Motivar para aprender en el aula. Las siete claves de la motivación escolar. Barcelona/Buenos Aires/México: Paidós Educador, 2005. [reseña de Gonzalo Abio] http://www.academia.edu/7972541/Gilbert_Ian._2005_._Motivar_para_aprender_en_el_aula_Las_siete_claves_de_la_motivaci%C3%B3n_escolar_rese%C3%B1a_de_Gonzalo_Abio_2005_
GONZÁLEZ, Neide Maia.  A importância da formação inicial e continuada na atual conjuntura da implantação do ensino de espanhol nas escolas brasileiras.  In: BARROS, Cristiano Silva de; COSTA,  Elzimar Goettenauer de Marins (Orgs.). Se hace camino al andar: reflexões em torno do ensino de espanhol na escola. Belo Horizonte: FALE-UFMG, 2012, p. 15-21. http://150.164.100.248/site/e-livros/Se%20hace%20camino%20al%20andar-reflexoes%20em%20torno%20do%20ensino%20de%20espanhol%20na%20escola.pdf
RODRIGUES,  Fernanda Castelano. As línguas estrangeiras na legislação educacional brasileira de 1942 a 2005.  In: BARROS, Cristiano Silva de; COSTA,  Elzimar Goettenauer de Marins (Orgs.). Se hace camino al andar: reflexões em torno do ensino de espanhol na escola. Belo Horizonte: FALE-UFMG, 2012, p. 23-35. http://150.164.100.248/site/e-livros/Se%20hace%20camino%20al%20andar-reflexoes%20em%20torno%20do%20ensino%20de%20espanhol%20na%20escola.pdf

16 abril 2013

Comentarios a partir del XXI Seminario de Dificultades

Algunas ideas a raíz del XXI Seminario de Dificultades, que esta vez fue dedicado a la formación de profesores. No todo lo que pondré aquí fue dicho de esa misma forma o hasta puede que ni haya sido dicho, pero esto es lo que vi, oí, constaté o pensé mientras participaba en ese evento. La numeración de los comentarios no obedece a algún orden de importancia o secuencia de aparición, simplemente los numeré porque no son pocos. Seguro faltan otras ideas que podrán ser incorporadas por otros que también participaron.
(1) Aunque muchos estudios sobre formación de profesores en diversas partes del mundo muestren que los profesores de lenguas no salen totalmente preparados de los cursos de formación inicial, eso no quita que haya que hacer esfuerzos por mejorar cada vez más esos cursos. 
(2) Los planes de estudios de los cursos de licenciatura deberían poder ser cambiados y mejorados de una forma más fácil y dinámica. En ellos deben ser atendidos de forma plena las horas de "estágio supervisionado" y de prácticas. Con objetivos diferentes, una complementa a la otra.
(3) Debe dárseles oportunidades desde el inicio a los que estudian en esos cursos para que practiquen lo que es ser profesor y todo lo que eso implica y no solo estar del otro lado del aula, sentados en sus pupitres. Para ser profesor hay que tener oportunidades frecuentes de ir al pizarrón y eso no debe ser solo en la última parte de su carrera ni son responsabilidad única de las asignaturas pedagógicas, deberían estar presentes en toda la carrera universitaria.
(4) Muy relacionado con lo anterior es que cuantas más horas de práctica diversa real tenga el alumno mejor será. 
(5) Llegar a ser un buen profesor depende también mucho del interés de la persona y de qué quiere hacer en su vida, pues algunos están en los cursos de licenciatura sin intención de trabajar después como profesores en la escuela, apenas para tener un título universitario y optar después por hacer concursos en áreas más atrayentes.
(6) Esto lleva a que hace falta acciones de valorización e incentivo a la carrera docente que cada vez es menos atrayente. 
(7) Es beneficioso que los futuros profesores tengan dos experiencias de contacto y práctica del idioma: el estudio y reflexión lingüística más profunda en el curso de licenciatura en la universidad y también el estudio y práctica de la lengua en un ambiente diferente (tipo centro de lenguas) más enfocado en la comunicación y el alcance de un dominio y fluencia adecuada de esa lengua que estudian. Ambos cursos pueden coexistir en la universidad y de hecho existen ya en la mayoría de las instituciones, pero debe haber una preocupación mayor para que los alunos de licenciatura aprovechen mejor las dos experiencias y puedan percibir sus diferencias, contribuyendo también con su desarrollo língüístico, teórico aplicado y profesional. Además, esa sería una alternativa para tener más tiempo de contacto con la lengua que estudian, que nunca es suficiente.
(8) El análisis de materiales publicados (como son los libros seleccionados por el PNLD) y la reflexión crítica de los mismos con producción y adaptación de materiales por parte de los propios alumnos son prácticas deseables que deberían ser potenciadas, tanto en la formación inicial como en la continuada. El estudio de los documentos curriculares nacionales, estaduales e internacionales para su posible aplicación también debería ser realizado con los profesores y futuros profesores. 
(9) En la formación continuada deberían escucharse primero cuáles son las preocupaciones y necesidades de los profesores y después trabajar a partir de esas necesidades
(10) Las acciones formativas deberían ser realmente continuas, permanentes, y no apenas cursos de actualización puntuales y esporádicos. Tiene que haber el apoyo necesario y el tiempo suficiente para promover una reflexión sobre las prácticas y las posibles intervenciones que lleven al desarrollo en las competencias teóricas y aplicadas de los profesores con una posible mejoría plasmada en prácticas más sustentadas.
(11) Todas las instancias que apoyan la formación continuada de profesores son importantes y cada una cumple su función, pero las propias secretarias de educación deberán tener un papel más permanente y directo, con personas específicas responsables para cuidar y velar por el desarrollo prfesional de sus profesores y trabajando en una relación mucho más estrecha con las universidades locales para el diseño y puesta en práctica de acciones verdaderamente permanentes. 
(12) Se percibe una preocupación cada vez mayor en el gobierno nacional con la falta de eficacia de la enseñanza de lenguas en las escuelas del país lo cual deberá impulsar acciones para su mejoría con probables cambios drásticos en los tiempos de clase y metodologías utilizadas. 
(13) Los documentos curriculares nacionales deberían ser mejorados para que puedan orientar de forma más efectiva el trabajo del profesor. 
(14) Avanza la constatación y presión para que haya un currículo único en el país, o sea, objetivos definidos a ser cumplidos en cada año o nivel del escolar a escala nacional. 
(15) Cada vez más habrá la posibilidad de usar materiales digitales como apoyo a la enseñanza de lenguas (PNLD 2014 y 2015, portales educacionales, etc.).
(16) Debe dársele a los profesores en su trayecto formativo abundantes oportunidades para reflexión y uso sobre las posibilidades pedagógicas que brindan las nuevas tecnologías.  
(17) Poco a poco se irán aprovechando cada vez más las oportunidades que brinda el "estar juntos virtual" en las redes sociales, tanto por parte de los profesores con propositos pedagógicos (informales o formales) con sus grupos de alumnos, como para el fortalecimiento de las relaciones entre todos los interesados en una comunidad escolar determinada (alumnos, profesores, coordinadores, directores, padres) o a escala mayor para el fortalecimiento e intercambio de opiniones y materiales en las comunidades de profesores.


07 febrero 2013

Consejos para la clase (para el profesor de idiomas)



Consejos para la clase

» Hable poco durante la clase. Dé oportunidades para que los alumnos hablen, por lo tanto, no diga lo que ellos deben decir. Extraiga la información en vez de decírsela a ellos.

» Evite explicar demasiado. Muestre lo que quiere que sea hecho en lugar de explicarlo. Representar es mucho más eficaz.

» No dé siempre el mismo tipo de clase. Eso hace que la clase se vuelva previsible y aburrida. Comience la clase de diferentes formas, usando juegos, haciendo un dictado, leyendo diferentes tipos de textos, usando la pizarra digital para contextualizar el inicio de un asunto. Sea creativo.

» Tome cuidado con la forma como dice las cosas. La forma como dice algo es tan importante como lo que dice.

» Use la L1 cuando haga falta. No tenga miedo de usarla en los momentos en que perciba que el alumno está teniendo dificultades y usted pueda resolver esas dificultad usando la L1. Si los objetivos de su clase están claros, usted sabrá cuándo puede o no usar la L1 en ella.

» Sea explícito y vaya directo al punto. No hable por gusto. Dé explicaciones cortas y claras.

» Sea flexible. Recuérdese que no está enseñando un libro, está enseñando a seres humanos. Atienda a los comentarios de los alumnos, escúchelos. Haga comentarios sobre lo que ellos dijeron. Muéstreles que los está escuchando.

» Enseñe a los alumnos, no enseñe el libro. Tal vez tenga que adaptar algunas actividades del libro al perfil de los alumnos.

» Piense. Reflexione. Ese es un punto difícil. A veces es difícil reflexionar sobre algo que está ocurriendo en ese exacto momento, pero con la práctica verá que se va haciendo cada vez más fácil (¡como todo en la vida!).

» Estudie, investigue, sea siempre un eterno aprendiz.

(fragmento traducido y adaptado al español por Gonzalo Abio del libro de Louise POTTER. Guia para o ensino de língua estrangeira. Orientações sobre a arte de ensinar idiomas. Disal, 2012. Fragmento aparecido en la revista New Routes, n. 49, Jan. 2013, p. 27). http://www.disal.com.br/produtos/servidor/Promomag49/nr49.pdf