31 de enero de 2013

¿Hablar o no hablar en español en las escuelas?

Una colega me comentaba que una futura profesora, alumna suya, pretendía hacer el TCC observando cómo la ausencia de la oralidad en el aula (colegio público) desmotiva al alumnado. Dice también que estaba interesada en verlo porque había sido esa su propia experiencia como alumna.

La queja solapada que ha servido de motivación a esa futura profesora para intentar hacer algo diferente cuando comience a enseñar parece ser un reflejo de aquel viejo dilema de si se debe o no se debe emplear parte del poco tiempo disponible en las clases de lengua extranjera para trabajar las destrezas de comprensión auditiva y expresión oral. Y por lo visto ya ella optó por un camino.

Cuando ella habla de oralidad puede ser que esté haciendo referencia sólo al uso o no uso de la lengua española por parte del profesor, pero también puede ser que lo piense desde el punto de vista del alumno, pues los profesores tampoco parecen estar predispuestos a realizar actividades que estimulen el uso y práctica de la lengua por parte de sus alumnos. 

La mayoría de los profesores escoge priorizar la enseñanza de gramática, en segundo lugar la lectura y, por último, algo de escritura, haciendo siempre uso de actividades que permitan un mayor control de la clase y que estarían más de acuerdo con los objetivos inmediatos o no tan inmediatos que persiguen todos (que el estudiante se salga bien en los exámenes para entrar en la universidad), pero creo que así no se conduce por un buen camino a aquellos que desean aprender más la lengua y adquirir alguna fluencia en ella. En las clases principalmente se habla sobre la lengua, no se habla la lengua.

¿Quieres hablar? Vete a la escuela de lenguas. Ese es el sentir y opinión generalizada y puede haber muchos argumentos a favor de esa línea, pero los gestores y profesores deberían en algún momento preguntarse cuál pudiera ser la repercusión que puede tener sobre la motivación y finalmente sobre el mejor dominio de la lengua que se propicien situaciones en las que se trabaje también con lo auditivo y lo oral durante el curso escolar. ¿Será posible unir una cosa con la otra?

Casi siempre se esgrime la justificación de que hay poco tiempo para trabajar con esas destrezas, pero lo cierto es que ya no se puede seguir pensando que las clases y oportunidades alrededor de las clases son las mismas que algunos años atrás, pues ahora, con el auge de las tecnologías digitales ya no es necesario escuchar el audio que sólo el profesor posee, por la sencilla razón de que todos los libros que se entregan a los alumnos en las escuelas traen un CD con las grabaciones de audio y en el futuro próximo serán también los contenidos digitales adicionales exigidos por el PNLD. En el caso que no todos tengan el CD es muy fácil copiarlo y hacerlo llegar a todos los alumnos, así como intercambiar materiales de interés para todos, sin embargo, vale preguntar lo siguiente ¿Cuántas veces el profesor ha pedido a sus alumnos que escuchen el CD de audio que el libro trae para aumentar el insumo lingüístico por lo menos por esa vía? Creo que son muy pocos los que pudieran responder de forma afirmativa esa pregunta.     

¿No hay computadoras suficientes en las escuelas o equipos para escuchar los audios? Tampoco creo que pueda ser una justificación plena, pues en estos momentos la gran mayoría de los chicos y jóvenes poseen un celular, que aunque no sea de grandes prestaciones, por lo menos tiene la capacidad para almacenar y hacer escuchar música o cualquier otro archivo de audio. ¿Por qué no permitirles que escuchen en sus dispositivos los audios "oficiales" del curso de español, así como las músicas que más les gusten y que el profesor decida trabajar o sugerir para escuchar fuera de la clase?

Todo eso puede ser hecho fuera de la clase. Con esas nuevas posibilidades, el trabajo extraclase debería ser rescatado para poder aprovechar mejor el exiguo tiempo disponible dentro de la escuela, principalmente si se trabaja sólo en el horario regular existente. Además de las audiciones, el tiempo fuera de la clase pudiera ser aprovechado para ver vídeos y otros materiales interesantes, preparar presentaciones, diálogos, dinámicas, proyectos, juegos de roles, etc. que serán realizados, después, en el tiempo oficial de la clase por los propios alumnos con la supervisión y ayuda del profesor.

La mayor facilidad de comunicación actual tampoco justifica que haya que estar necesariamente en la sala de aula o en la escuela para poder comunicarse los alumnos del mismo grupo entre ellos, o con el profesor o con otros grupos de alumnos.

Observen que no estoy hablando aquí de exigir que haya tecnologías high tech en las escuelas. Es más bien usar bien las tecnologias low tech, que muchos ya tenemos a disposición.  

En resumen, la cultura digital está ahí, con cambios de hábitos que se observan en la sociedad, favorecidos por las tecnologias, pero tal parece que la cultura de enseñar y aprender en sala de aula continúa invariable.

El problema no es sólo de mejor organización del tiempo, pues el posible cambio de metodología deberá estar acompañado de conocimientos teóricos y didácticos sobre qué pudiéramos enseñar y cómo, pero también será necesario un cambio en la mentalidad de los participantes, profesores, gestores, alumnos, padres, autores de materiales didácticos, políticas educacionales, etc.  

No existe una receta mágica ni una única respuesta para ese problema complejo, ni hay algún libro didáctico que lo resuelva totalmente. Hablando de libros didácticos específicos para los escolares brasileños, continuamente salen nuevas propuestas al mercado y en ellos se observa una diversificación de contenidos, pero parece que ni en los tiempos actuales se les da un tratamiento equilibrado a las destrezas auditivas y orales, junto con las de lectura y escritura. He podido constatar que algunos materiales que en sus inicios introducían actividades y dinámicas para propiciar la conversación e interación entre los alumnos, en sus versiones posteriores desaparecen tales propuestas, tal vez debido a las quejas de los profesores de que no pueden "controlar" a sus alumnos o que ese tipo de actividades es una pérdida de tiempo. 

Hay otros libros en que se nota un mayor cuidado en la selección de contenidos para las audiciones, pero no  así en las actividades con las destrezas productivasque deberían estar relacionadas. Un ejemplo de ello ocurre cuando se le pide a un grupo de alumnos que conversen sobre la globalización o el medio ambiente después de leer, ver o escuchar un texto sobre ese tema, pero, ¿se les ha dado a esos alumnos las ayudas suficientes para que puedan expresarse con cierta corrección en la lengua que estudian? Lo más probable es que la conversación o debate ocurra en portugués y parece que no hay interés real en que aprendan a comunicarse en la nueva lengua.

Cuando hay un foco, el medio que se usa para alcanzarlo se vuelve invisible. Y el profesor para el futuro deberá ser cada vez más invisible, como vaticina el profesor Leffa (2012), pero muchas veces me pregunto si el profesor, principalmente el que enseña entre el sexto y noveno año escolar sabe cuál es el foco que pretende y  cuáles son los objetivos que desea alcanzar con sus alumnos. Me consta que para ese nivel de enseñanza, muchos docentes no saben por qué o qué quieren enseñar y cómo alcanzarlo. Lamentablemente se desaprovecha la belleza y potencialidad de la enseñanza en esos últimos años de la enseñanza fundamental. En ese nivel educativo se puede enseñar de muy diversas formas, pero siempre intentando que sea agradable y memorable y eso se puede alcanzar con actividades que no sea demasiadas, pero que siempre sean bien pensadas y adecuadas.

Cuado se llega al nivel de enseñanza media nadie discute que el interés general está en superar las pruebas para entrar en la universidad, pero mi esperanza está en que con la permanencia de una oferta real como la que está ocurriendo ahora con programas como el "Ciencia sin fronteras" que el gobierno brasileño ha decidido impulsar, el interés por llegar a "hablar de verdad" en la lengua extranjera genere una demanda extensiva que haga cambiar ciertas prácticas existentes hasta ahora, con un efecto retroactivo en todos los niveles de enseñanza. Tal vez cambie el foco, las necesidades y las practicas para satisfacer una demanda real que hasta ahora parecía ser inexistente o lejana para muchos, la de conseguir hablar en la otra lengua con cierta proficiencia.

Como parte del problema que fue comentado más arriba pudiera deberse a la permanencia de un autoconcepto negativo de base, sugiero que en el trabajo de investigación que pretende realizar esa futura profesora, se concentre en los primeros momentos en los factores afectivos y motivacionales que pueden incidir en esa oralidad pretendida. 

Primero, le sugeriría leer las obras clásicas Psicología para profesores de idiomas, de Marion Williams y Robert L. Burden (Cambridge University Press, 1999) y La dimensión afectiva en el aprendizaje de idiomas, de Jane Arnold (CUP, 2000), aunque también debería ver este pequeño, pero útil libro "Estratégias motivacionais para aulas de língua estrangeira", escrito por Gretel Eres Fernández y Marília Vásques Callegari (Companhia Editora Nacional, 2010.), de fácil acceso en Brasil.

De forma un poco más específica le recomendaría leer también un artículo escrito por el linguista aplicado John Robert Schmitz con el título de Ensino/aprendizagem das quatro habilidades linguísticas na escola pública: uma meta alcançável? que apareció en el peculiar libro Ensino e aprendizagem de língua inglesa. Conversa con especialistas, organizado por Diógenes Cândido de Lima (Parábola Editorial, 2009), aunque hay que citar también otra interesante obra llamada Inglês em escolas públicas não funciona. Uma questão, múltiplos olhares, también organizado por Lima (Parábola Editorial, 2011), que con seguridadad le va a hacer reflexionar sobre el problema que se le presenta a ella y a todos los que intentan enseñar lenguas diferentes a la materna en la escuela, o sea, en la enseñanza regular, por lo menos aquí en Brasil.

Sin tener una respuesta completa, se me ocurre brindarle también un par de textos que preparé hace ya algún tiempo y que creo que le podrán ayudar:
(1) ¿Por qué es importante practicar las destrezas orales en la escuela? y
(2) Un paseo por la evolución de la metodología de enseñanza de lenguas extranjeras con foco en el papel de la comprensión auditiva, la expresión oral y las tecnologías de apoyo.

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LEFFA, Vilson J. Ensino de línguas: passado, presente e futuro. Revista de Estudos da Linguagem. v. 20, n. 2, p. 389-411, jul/dez 2012. http://www.leffa.pro.br/textos/trabalhos/ens_ling_pas_pres_futuro.pdf

2 comentarios:

Gonzalo Abio dijo...

Sugiero leer este pequeño texto de Douglas Candido Ribeiro “Nossa! Quando você pede para eu falar eu já começo a tremer” Revista Bem Legal, v. 3, n. 1 , 2013 http://www.ufrgs.br/revistabemlegal/edicao-atual/3.1-201cnossa-quando-voce-pede-para-eu-falar-eu-ja-comeco-a-tremer201d

Gonzalo Abio dijo...

Outra publicação que trata de forma bastante prioritária sobre esse tema é esta:
IRALA, Valesca B.; LEFFA, Vilson J. Passando a limpo o ensino de línguas: novas demandas, velhos problemas. In: Vilson J. LEFFA; Valesca B. IRALA. (Orgs.). Uma espiadinha na sala de aula: ensinando línguas adicionais no Brasil. Pelotas: Educat, 2014, p. 261-279. Disponível em: .